
Canaria Soy: K-Narias rehacen Salsa con reggaetón
septiembre 29, 2026
Reggaeton Millennial Fest: Madrid, 3 de octubre
septiembre 29, 2026Lia Kali agotó las entradas del Auditorio Nacional de Música de Madrid para estrenar en España el formato Red Bull Symphonic. El martes de la semana pasada reinterpretó su repertorio con una orquesta sinfónica dirigida por el compositor Lucas Vidal, en un espectáculo titulado La música camina conmigo y pensado para suceder una sola vez.
Fuera de España el formato ya tenía recorrido. Red Bull había puesto frente a una orquesta a Metro Boomin, Rick Ross, Wizkid o John Legend, y este año Trueno protagonizó la primera edición argentina en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, con las entradas vendidas en una hora. En Madrid el turno fue para la escena urbana.
La fantasía que Lia Kali creía demasiado cara
La propuesta llegó de la marca. «La verdad que lo propuso Red Bull, y fue algo que yo había fantaseado con ello y se lo había dicho alguna vez a Pablo, mi productor musical y director musical», contó la artista a HIGHXTAR en el backstage, momentos antes de salir. Lo tenía aparcado por una razón muy concreta: «Al final es una fantasía que tienes porque es muy caro montar todo esto, y sabes que se quedará ahí».
Ese Pablo es Pablo Donaire, director musical del proyecto, que pasó meses con Vidal reescribiendo las canciones. Solo el montaje ya imponía. «La logística de montarte ahí con 50 músicos y que todos puedan… eso ya es un jaleo interesante», resumió.

Cuatro actos dentro de un laberinto
El concierto se armó como un relato. Un laberinto del que la cantante tenía que salir, pasando por el éxito, la pérdida de referencias y los miedos hasta llegar a la transformación. Arrancó en lo alto de una escalera con Contra todo pronóstico y fue bajando hacia el escenario rodeada de bailarinas.
En el primer acto subieron Fernando Costa, en Te conocí bailando y Para aguantar, y Elane, en Falso. El segundo fue el oscuro. Antony Z la acompañó en Peor que la policía y después apareció Kase.O, escoltado por figuras encapuchadas, para cantar God Damn sobre una adaptación inspirada en el Réquiem de Mozart. Mozart y Kase.O en la misma noche. Un solo de violín cerró el bloque.
Vestida de rojo para salir del laberinto
La tercera parte buscó la luz. Zatu cantó con ella Cachito de luz, con Acción Sánchez y su guitarra-plato sobre el escenario, y Volvernos a amar llegó junto a Toni Anzis y Salma. Lucas Vidal cambió luego la batuta por el sintetizador para un interludio, y Lia Kali reapareció arriba de la escalera, de rojo, para Me muero, Chulx y Renacer.
Con Alzo el vuelo volvió junto a las bailarinas. Cantaré fue el desenlace: bajó al centro del escenario mientras crecían la orquesta y la banda, y los ocho invitados regresaron para rodearla en la última imagen.

La canción que hizo llorar en los ensayos
Antes del concierto, la artista eligió la versión que más la había tocado: Sabe a pureza, que sonaba solo con la orquesta, sin su banda. «Es una canción que nos ha hecho llorar a todos mientras la ensayábamos», dijo.
También llevaba preparado un guiño a su familia, una versión de Y sin embargo te quiero, de Conchita Piquer, que cantaba su bisabuela Lola. En el patio de butacas estaban citadas su abuela, su madre y su tía.
El ritual para salir a escena fue menos solemne que el sitio. «Tomarme un wiskhy, no te voy a negar que ayuda a que las cuerdas se pongan en su sitio.»
Si quieres más noticias como esta, pincha aquí.




